Economía

Dos horas vs. 28 minutos: lo que México ya logró con teleféricos y Guatemala apenas empieza

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Mientras la capital guatemalteca pierde Q25 mil millones al año por el tráfico, la Ciudad de México lleva cinco años demostrando que los teleféricos urbanos funcionan. El AeroMetro acaba de entrar en construcción.

Pongámoslo en perspectiva: una persona que vive en Mixco y trabaja en la zona 9 de la Ciudad de Guatemala puede tardar más de dos horas en llegar a su trabajo. Son 21 kilómetros. En la Ciudad de México, un trayecto similar ya se hace en menos de media hora. La diferencia se llama teleférico urbano.

Guatemala: el estacionamiento más grande de Centroamérica

Los datos no dejan espacio para el debate. Según el Banco Interamericano de Desarrollo, los capitalinos guatemaltecos pierden alrededor de 1,300 horas al año atrapados en el tráfico. Eso equivale a más de 54 días. Un guatemalteco promedio pasa más tiempo en congestionamiento vehicular al año que lo que tiene de vacaciones en toda una década de trabajo.

Las cifras económicas son igual de contundentes. Fundesa calcula que cada trabajador pierde aproximadamente Q1,300 mensuales en productividad por causa del tráfico. A nivel departamental, las pérdidas superan los Q25 mil millones anuales, casi el 10% de lo que produce económicamente el departamento de Guatemala.

¿Cómo llegamos aquí? El parque vehicular del país se duplicó en diez años. Pasó de 2.9 millones de vehículos en 2015 a más de 6.3 millones en 2025. Las motocicletas crecieron un 15% solo el último año, alcanzando los 3.2 millones de unidades. Mientras tanto, la infraestructura vial apenas se expande al 1.4% anual. Más vehículos, las mismas calles. El resultado es predecible.

México: cuando los datos reemplazan al escepticismo

En 2021, la Ciudad de México inauguró la primera línea del Cablebús, un teleférico urbano diseñado para conectar barrios de alta densidad poblacional con el sistema de metro y metrobús. Los resultados fueron inmediatos.

La Línea 1, de 9.2 kilómetros entre Indios Verdes y Cuautepec, redujo los tiempos de viaje de más de 70 minutos a menos de 34. Una reducción del 54%. Con 377 cabinas y capacidad para transportar a más de 56 mil personas al día, el sistema se posicionó rápidamente como el segundo teleférico más utilizado de América Latina, solo por detrás de La Paz, Bolivia.

La Línea 2, inaugurada el mismo año, fue certificada por Guinness World Records como el teleférico urbano más largo del mundo. Entre ambas líneas, superaron los 100 millones de pasajeros transportados en menos de tres años.

Pero los números de movilidad son solo una parte. Según datos oficiales, el Cablebús contribuyó a reducir 1,700 toneladas de CO2 al año. Se regeneraron 18 mil metros cuadrados de áreas verdes alrededor de las estaciones. Y la Secretaría de Desarrollo Económico de la Ciudad de México estimó una derrama económica de más de mil millones de pesos mexicanos en el primer año de operación solo en la alcaldía Gustavo A. Madero.

El éxito fue tan evidente que la Ciudad de México ya tiene una tercera línea operando desde 2024 y cuatro líneas más en distintas fases de construcción. Para 2028, la capital mexicana contará con cerca de 50 kilómetros de red de teleférico público.

El AeroMetro: la apuesta guatemalteca

Guatemala decidió seguir el mismo camino. Desde enero de 2026 están en marcha las obras del AeroMetro, un sistema de transporte por cable aéreo que conectará Plaza España en la zona 9 con la colonia Molino de las Flores en Mixco.

Los números del proyecto son ambiciosos. Dos líneas. Doce estaciones. Más de 490 cabinas con capacidad para 12 pasajeros sentados. Diseño para mover 5,500 pasajeros por hora en cada sentido. Tiempo estimado de recorrido: 28 minutos para un trayecto que hoy supera las dos horas. Y según Konstantinos Panagiotou, CEO de Doppelmayr para México y Guatemala, el AeroMetro está diseñado para convertirse en el teleférico con mayor capacidad del mundo.

La empresa detrás del proyecto es la misma que construyó el Cablebús: Doppelmayr, firma austro-suiza con más de 130 años de trayectoria. La inversión supera los US$220 millones de capital privado, bajo una concesión de 25 años. El proyecto no recibe subsidio estatal.

Las obras ya son visibles. Sobre la Calle Montúfar se completaron excavaciones y cimentaciones para la estación 1 en Plaza España. Las torres 1 y 2 avanzan en etapas clave, y se espera que la primera línea (Plaza España – El Trébol) pueda iniciar operaciones progresivas a partir de 2027.

Lo que falta por responder

Con todo, la experiencia internacional enseña que un sistema de teleférico no es una solución mágica. Es una pieza de un rompecabezas más grande.

Análisis académicos recientes cuestionan si la capacidad proyectada de 374 mil pasajeros diarios es realista considerando los flujos de demanda del corredor Roosevelt. Expertos en planificación urbana señalan que el éxito del AeroMetro dependerá de su integración efectiva con el Transmetro, las rutas de buses alimentadores y una política de movilidad metropolitana que hoy no existe de forma coordinada.

También surge la pregunta sobre el monitoreo ciudadano. En un país donde los grandes proyectos de infraestructura han tenido historiales irregulares de ejecución y rendición de cuentas, el seguimiento a las cifras reales de operación del AeroMetro será fundamental para evaluar si el proyecto cumple con lo prometido.

Lo que México demuestra es que la tecnología funciona. Que los teleféricos urbanos pueden transformar la movilidad de ciudades congestionadas. Que los datos respaldan la inversión. La pregunta para Guatemala no es si se puede hacer. La pregunta es si se va a hacer bien.

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